Tratar las posibles intolerancias alimentarias es esencial para recuperar la salud digestiva.

Una intolerancia no tratada puede perjudicar al intestino y a consecuencia a la salud global del organismo.

El primer paso para recuperar la salud intestinal es eliminar aquellos alimentos que perjudican a nuestro intestino.

No hay alimentos buenos o malos para todos: un alimento puede fortalecer a una persona y debilitar a otra.

Por este motivo, es muy importante observarse a uno mismo y detectar si hay un alimento que dificulte o perjudique a la salud digestiva.

También debes tener en cuenta que hay intolerancias de distintos niveles y no todas producen los mismos efectos. Sea una intolerancia grave o leve, debemos prestarle atención y actuar al respeto para cuidar nuestra salud intestinal.

Si no hacemos caso a estas señales, nuestro intestino estará dañado y no podrá realizar sus funciones correctamente. No habrá una buena absorción intestinal, es decir, no absorberá bien los nutrientes que necesita el organismo y a partir de aquí, pueden desarrollarse otros desequilibrios ya sean a nivel digestivo, hormonal, problemas articulares, de piel, etc.

 

¿Cuáles son los síntomas de una intolerancia alimentaria?

  • Malas digestiones
  • Hinchazón abdominal
  • Dolor abdominal
  • Desequilibrios en el tránsito intestinal: estreñimiento o diarrea
  • Gases
  • Colon irritable
  • Astenia y fatiga crónica

 

¿Cómo detectar una intolerancia alimentaria?

Hoy en día, podemos encontrar distintas pruebas para detectar intolerancias alimentarias pero realmente no todas las pruebas son 100% fiables.

Aunque consideramos que la mejor prueba para detectar una intolerancia alimentaria es la experiencia propia. Es importante escuchar al cuerpo cómo reacciona frente al consumo de los alimentos.

A veces no es fácil detectar qué alimento nos produce malestar y más aún cuando el malestar digestivo es crónico, porque entonces hay una inflamación del intestino, se vuelve más sensible y hay la sensación de que “todo me sienta mal”.

Muchas personas se encuentran con esta situación, con un intestino inflamado, y se sienten perdidas porque no lo relacionan con un alimento en concreto, sino que el malestar digestivo forma parte de su día a día de forma generalizada.

Pero o hay que desesperarse; la buena noticia, es que el intestino puede sanar y recuperarse.

Recomendaciones:

  • Observa cómo son tus digestiones, tu tránsito intestinal y si tienes otros síntomas digestivos.
  • Analiza cuáles son los alimentos que podrían producirte estos desequilibrios digestivos.
  • Si intuyes qué alimento te perjudica, evítalo durante unos días y comprueba si te sientes mejor.
  • Acude a un profesional que te asesore.

 

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